NECROPOLIS RUPESTRE DE ALFAFARA
     

A tres kilómetros escasos de Alfafara, por la carretera en dirección hacia Bocairent y a mano derecha, se encuentra la masía del Pou. A sus espaldas, a unos cien metros en la parte norte, se eleva una pequeña loma rocosa en cuya cumbre se halla uno de los yacimientos arqueológicos mas interesantes de todo el termino de Alfafara y a la vez sobre e mismo hay ciertos interrogantes sobre su pasado.
Se trata de una necrópolis, que por haber sido saqueada por gente inexperta y furtivos de tesoros antiguos, además de arrebatar su contenido, en buena medida velaron los secretos de su origen.
Como en casi todos los yacimientos arqueológicos anteriores, también en este caso D. Camilo Vicedo Moltó es de los primeros en dejarnos una relación detallada de su visita a este lugar.

Veamos lo que nos dice este acreditado arqueólogo:

Las sepulturas, aparecen a primera vista diseminadas por la meseta, sin al parecer guardar orden, pero pronto, una observación detenida, acusa una dirección determinada en el conjunto, y que es, la misma del valle o sea NE a SO.
La forma, generalmente, es la de una caja mortuoria mas ancha por un extremo que por el otro, obedeciendo, sin duda, a la forma del cuerpo, y sus medidas varia, habiendo para cuerpos menores y mayores, oscilando entre 1'50, 1'70 y 1'78 metros de largo por 0'40 metros en su parte mas ancha y 0'35 metros en la estrecha; su profundidad es de 0'40 metros a 0'50 metros.
La disposición no es regular, hay algunas juntas y otros separadas, pero sin perder la dirección dicha. Del numero contamos hasta 41; pero según el plano que hemos levantado hacia 1978 resultaron 57.
Nuestra finalidad, como se podrá suponer, era el poder encontrar, después del despojo, algún vestigio por pequeño que fuera, para poder determinar su edad. Las remociones practicadas en algunas sepulturas, solo dieron restos esqueléticos sin ningún cráneo, pero en una segunda visita y con mas detenimiento, se recogió un borde de tegula romana con algunos tiestos de cerámica ibérica de avanzada edad, y un anillo de cobre o bronce con signos confusos, datos que, aunque escasos y pobres, recuerdan una civilización ibero romana, que ocupa el valle y abandona las alturas. La vivienda de estos moradores no se ha podido localizar a pesar de nuestras pesquisas, suponiendo no estaría muy apartada.

Por su parte, D. Francisco Vaño Silvestre muy versado por sus escritos acerca de temas prehistóricos de Bocairent y sus alrededores también nos dice lo siguiente:

En nuestra visita al lugar estuvimos charlando con uno de los dueños del "Mas del Pou", Francisco Sirera Tudela, quien nos dijo que, hacia 1925 él encontró una sepultura intacta, en la que aparecieron dos cadáveres contrapuestos con un collarcito cada uno, cuyas cuentas de collar -no muchas-, recogió y entrego en el Ayuntamiento de Bocairent. Hoy tales cuentas están depositadas en el Museo Comarcal de Arqueología de la Villa.

Lo mas curioso de todo lo que hemos tomado nota referente a estos enterramientos lo encontramos publicado en la Enciclopedia Espasa Calpe. La novedad no esta en su contenido, pero lo notorio esta en el desplazamiento del lugar en donde sitúa la necrópolis.

¿Lo escribiría alguien con intereses particulares en el pueblo de Bocairent? ¿O tal vez seria algún ignorante de la zona? Porque cuando esta enciclopedia describe los correspondiente a la palabra Bocairente, podemos leer allí lo que en realidad pertenece a Alfafara.

"En el Mas de Pou, su propietario Francisco Miro y Vaño conserva un centenar de sepulcros abiertos en la roca viva, semejantes a los de Olerdoba, Castillo de Aramprunya y San Pedro de Caserras en Cataluña. La excavación de la peña sigue la silueta de la figura humana dando el cadáver la cara a levante. Cada excavación contiene 50 centímetros de profundidad y al realizarse su descubrimiento en 1891, aparecieron muchos huesos mezclados con gran cantidad de tierra. También se hallo en la misma finca un sarcófago romano, formado por las conocidas tegulas y baldosas de alfarería de dicha época. En el mismo aparecieron un gladius y un juego completo de podera alnea y podera ferres. Este ultimo figura en las colecciones de historia del Colegio San José de Valencia de la Compañía de Jesús".

Es una verdadera lastima que estas tumbas, desde un principio de haberlas descubierto, no hubieran caído en manos expertas en plan de conservación y divulgación. Su contenido ahora nos daría a conocer buena parte de la antigüedad de nuestra historia. Pero como bien se dice: Al campo no se le pueden poner puertas.

 

Fotografias: Enrique Verdú Jordá

Fuentes Consultadas:

Alfafara: Raíces, Historia y Actualidad (Tomo 1º), de Fr. Salustiano Vicedo, O.F.M.
Edi. Ayuntamiento de Alfafara, 1995.